La felicidad radica, ante todo, en la salud.
(George William Curtis)

La salud es la unidad que da valor a todos los ceros de la vida.
(Bernard Le Bouvier de Fontenelle)

No cambies la salud por la riqueza, ni la libertad por el poder.
(Benjamin Franklin)

La felicidad para mi consiste en gozar de buena salud, en dormir sin miedo y despertarme sin angustia.
(Françoise Sagan)

Medicamentos que afectan a la conducción

A partir de 2011, los fármacos con efectos peligrosos para el manejo de automóviles o maquinaria incluirán un triángulo rojo de advertencia en el envase

Los accidentes de tráfico son una de las principales causas de mortalidad juvenil en la Unión Europea. Un óptimo estado físico y psíquico del conductor es esencial para garantizar la seguridad al volante. Entre los factores de riesgo más destacados se encuentran el estrés y la fatiga, así como el consumo de sustancias tóxicas (alcohol y otras drogas) o medicamentos. A partir de 2011, una nueva medida de seguridad obligará a imprimir en el envase de los fármacos considerados peligrosos un triángulo de advertencia para que el paciente conozca los riesgos de consumir esa medicina.

Entre el 5% y el 10% de los accidentes de tráfico registrados en la Unión Europea (UE) están relacionados con la ingesta de fármacos. A menudo, se desconoce qué sustancias terapéuticas influyen en la capacidad de conducción y cuáles son sus efectos. Pese a que en el prospecto de todas las medicinas aparece esta información detallada, algunos expertos critican que la letra es pequeña y resulta, casi siempre, poco accesible.
Conducción: leer prospecto

Para acabar con las confusiones, España ha respaldado una nueva medida de seguridad que ya han incorporado 11 países más de la Unión Europea. La iniciativa pretende facilitar la distinción de los medicamentos considerados peligrosos para la capacidad de conducción. A partir de 2011, los envases de estos fármacos deberán llevar impreso un pictograma similar a una señal de tráfico para que, con un simple vistazo, el paciente conozca los riesgos de consumir el medicamento y conducir o manipular maquinaria peligrosa.

La medida ha sido llevada a cabo por el Ministerio de Sanidad y Política Social (AEMPS), la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y la Dirección General de Tráfico (DGT). El pictograma consiste en un triángulo rojo, igual que la señal genérica de peligro que se utiliza para regular el tráfico en las vías públicas, con un vehículo de color negro dibujado en el centro. En la base de la imagen aparece el aviso "Conducción: ver prospecto", que indica que la sustancia puede influir en la capacidad de conducción. Los posibles efectos adversos se consultarán en el prospecto o con el médico.
Porcentaje muy elevado

Para determinar qué preparados deben llevar el pictograma en su envase, la AEMPS ha realizado diversas pruebas. Su directora, Consuelo Sánchez Naranjo, explica que "se han analizado los posibles efectos sobre la conducción de 389 principios activos, equivalentes a 4.390 medicamentos; un 32,6% del total de los autorizados". Los resultados de estos análisis han confirmado que 2.632 medicamentos, el 60% de los productos revisados, reúnen las condiciones para portar el símbolo.

Un grupo de trabajo compuesto por miembros de la AEMPS y de la DGT, además de otras organizaciones médicas, viales y de consumidores, ha desarrollado las recomendaciones para evitar posibles accidentes causados por la ingesta de estas sustancias. En primer lugar, hay que conocer cómo reacciona el organismo ante la medicación y evitar la conducción si se manifiestan efectos secundarios.

La reacción del organismo ante los fármacos es más intensa durante el inicio del tratamiento o cuando se cambian las dosis. Además, el consumo de alcohol puede incrementar los efectos secundarios adversos. El médico u otro profesional de la salud serán los punto de referencia para consultar dudas y facilitar el tratamiento adecuado si el usuario conduce de forma habitual.

PELIGROSOS PARA LA CONDUCCIÓN

Diversos grupos de medicamentos causan determinadas alteraciones que reducen las aptitudes necesarias para conducir vehículos y manipular maquinaria. Entre los efectos más comunes, destacan la somnolencia, la alteración de la percepción de la velocidad y las distancias, la reducción del tiempo de reacción ante un peligro, hiperactividad o aturdimiento, confusión, espasmos y calambres musculares.

Los antihistamínicos, utilizados por una gran parte de la población como tratamiento para alergias y antitusígeno, a menudo, tienen un efecto sedante, con somnolencia y visión borrosa. Del mismo modo, la mayoría de los fármacos que se utilizan para el tratamiento de la ansiedad pueden causar el mismo efecto.

Los analgésicos narcóticos, como la codeína o el tramadol, también pueden provocar somnolencia y mareo. Los antidepresivos, los antipsicóticos y determinados antihipertensivos se relacionan con visión borrosa y mareos. Los anticonvulsivantes y los empleados para el tratamiento del Parkinson pueden producir incoordinación motora, además de sueño, visión borrosa e hipotensión.

Estos son los principales fármacos que afectan a la destreza en la conducción, pero hay más. Por este motivo, siempre hay que leer la información que los acompaña y tener en cuenta que los efectos pueden variar según edad, sensibilidad personal, estado de salud y circunstancias de vida.

Tecnicas externas de reanimación respiratoria.

Es necesario recordar que en una situación de urgencia respiratoria se van a producir unos fenómenos patológicos que conducen a la muerte si el accidentado no es tratado precoz y eficazmente, que son los siguientes:

- Hipoxia, tensión reducida del oxígeno arterial que se caracteriza por cianosis, taquicardia, hipertensión, vasoconstricción periférica, vértigos y confusión mental.

- Hipercapnia, acumulación exagerada de óxido de carbono.

- Acidosis, incapacidad para oxidar las sustancias ácidas.

- Anoxia, disminución del oxígeno en sangre.

La eficacia de estas técnicas depende fundamentalmente del tiempo que haya pasado desde el momento del accidente hasta la llegada de la persona que va a tratarlo y de la habilidad y conocimientos de ésta.

Primer paso, colocación del paciente, limpieza de secreciones de la boca y nariz y eliminación de obstáculos como podrían ser: dentaduras postizas, ortodoncias, piezas dentales que se hayan fracturado, coágulos de sangre, caída de la lengua hacia atrás, regurgitaciones gástricas, secreciones pulmonares, etc., etc..

La obstrucción más frecuente de las vías respiratorias altas se produce en sujetos inconscientes, como consecuencia de la caída del maxilar inferior por relajación, que arrastra la base de la lengua hacia la hipofaringe, ocasionando una obstrucción mecánica de la glotis, y además, un adosamiento de la parte posterior de la lengua a la pared postero/inferior de la faringe, bloqueandola totalmente.

Para combatir este primer inconveniente existen varios procedimientos:

- Propulsión de la mandíbula (maniobra de Esmarch-Heiberg.

- Tracción de la lengua con un pañuelo.

- Colocación adecuada de la cabeza (ver figuras)




Las dos primeras maniobras creemos no necesitan de más comentarios. (Ver figuras).
La tercera puede ser objeto de dudas, pues algunos autores aconsejan el decúbito prono con cabeza rotada y más baja que el cuerpo, (Ver figs.) En tanto que otros consideran suficiente el decúbito supino (acostado de espaldas) con la cabeza rotada y también más baja que el cuerpo.
En nuestra opinión la posición de Arnaud es más recomendable, ya que permite una ventilación más fácil de realizar.

La colocación de un tubo de Mayo o Guedel, si se dispone de él, permite que la lengua permanezca en posición correcta, y en consecuencia se mantiene permeable la vía aérea.

Para suprimir la obstrucción producida por cuerpos sólidos o semisólidos, una vez colocado el paciente en la postura deseada, para nosotros decúbito lateral, se introduce en su boca los dedos índice y medio envueltos en un pañuelo, y arrastrar al exterior todo lo que encuentre dentro de la boca del accidentado: coágulos, restos de alimentos, prótesis dentales, etc., (Ver fig).

Antes de introducir los dedos en la boca debe colocarse un trozo de madera o un trozo de tela entre las arcadas dentarias, para evitar un posible mordisco cuando la inconsciencia no es extrema, en cuyo caso, además, la limpieza se hará con precaución, pues puede persistir el reflejo del vómito, y una introducción demasiado profunda de nuestros dedos puede provocarlo, agravando el problema, pues el accidentado puede aspirarlo y sobreañadirse a su cuadro un síndrome de Mendelsohn, neumonía química.

Cuando la obstrucción es baja, ya en el árbol traqueobronquial, los problemas pueden ser mayores, sobre todo en los momentos iniciales si no disponemos de ningún material auxiliar, hasta la llegada de una ambulancia o el médico, nuestra única posibilidad es recurrir al drenaje postural colocando al accidentado en posición de declive y ayudando a la espiración con percusiones y vibraciones efectuadas sobre la porción de la pared torácica que se corresponde con la zona del parénquima pulmonar ocupada por las secreciones o líquidos inhalados.

Esta maniobra no se puede realizar en traumatizados con fracturas costales o traumatizados craneales y de columna cervical, en los que las presiones sobre la pared torácica o la postura en declive aumentan el riesgo total del accidentado.

Métodos de ventilación artificial.-

Una vez eliminado el obstáculo que se oponían al paso del aire, debe comenzarse sin pérdida de tiempo la ventilación artificial del accidentado, por medio de los métodos siguientes:

Aparato respiratorio.




El aparato respiratorio está formado por: boca, nariz, faringe, laringe, tráquea y pulmones, éstos a la vez, se subdividen en: bronquios, bronquiolos y alvéolos.


La boca, nariz, faringe y laringe hacen el trabajo de simples conductos por donde pasa el aire que respiramos hasta los pulmones, lo calientan, humedecen y limpian, limitando su importancia a este trabajo mecánico, aunque sabemos que sus límites están muy lejos de este comentario.


Los pulmones son un órgano par, esponjoso y ligero situado en el tórax, que constituye el componente principal del aparato respiratorio. En los dos pulmones, muy elásticos, radican los mecanismos fundamentales con que cuenta el organismo para inspirar aire, del cual extrae el oxígeno que oxigena el sistema sanguíneo arterial y para extraer el dióxido de carbono contenido en el sistema venoso. Los pulmones están formados por varios lóbulos de superficies lisas y brillantes, tres en el pulmón derecho y dos en el izquierdo, Cada pulmón posee una cubierta serosa externa, una capa subserosa de tejido areolar y el parénquima. La cubierta serosa corresponde a la pleura visceral, es fina; el tejido areolar subseroso contiene gran número de fibras elásticas y reviste toda la superficie del órgano. El parénquima está constituido por lobulillos secundarios que se dividen en lobulillos primarios, cada uno de los cuales contiene vasos sanguíneos, linfáticos, nervios y conducto alveolar que se comunica con los espacios aéreos. La cantidad de aire que pueden exhalar los pulmones tras una inspiración máxima es de 3.700 cc por término medio. El pulmón tiene forma cónica y presenta un vértice, una base, tres bordes y dos caras o superficies. El vértice es redondeado y se extiende hacia la raíz del cuello, unos cuatro cm. por encima de la primera costilla. La base pulmonar es ancha y cóncava, reposa sobre la superficie convexa del diafragma y se desplaza con el mismo hacia arriba con la espiración y hacia abajo con la inspiración.


Las superficies pulmonares son parcialmente cóncavas y presentan una impresión cardiaca donde se aloja el corazón. Las arterias bronquiales aportan sangre con sustancias nutritivas para los pulmones y se originan en la cara anterior de la aorta torácica o en las arterias intercostales aórticas. La vena bronquial se forma en la raíz del pulmón. La mayoría de la sangre transportada por las arterias bronquiales es drenada por las venas pulmonares. Los límites del pulmón son su caja torácica que está formada: por detrás, por la columna vertebral; por los lados por las costillas y cartílagos intercostales; por delante, por las costillas, cartílagos y el esternón, y por abajo, por el diafragma. Esta caja torácica es la que vamos a manipular cuando nos encontremos con una parada cardiaca, un asfixiado o ambas cosas a la vez.

Todas esas notas anteriores debemos conocerlas para saber por que hacemos las cosas y cuando debemos hacerlas. No es necesario aprenderse al pie de la letra todo cuanto se ha dicho, solo interesa conocer el mecanismo del intercambio gaseoso, para actuar en consecuencia, porque se trata ni más ni menos de una vida humana que vamos a tratar de salvar.